Sòls de terrazzo: història i com restaurar-los

Los suelos hidráulicos son una de las joyas más representativas de la arquitectura mediterránea de finales del siglo XIX y principios del XX. Fabricados artesanalmente con cemento pigmentado y prensados mediante prensas hidráulicas —de ahí su nombre—, estas baldosas decorativas llegaron a ser el pavimento más popular en las viviendas burguesas y señoriales de toda la cuenca mediterránea. En Altea y la Marina Baixa, es frecuente encontrarlos bajo capas de terrazo o moqueta en reformas de casas antiguas, y su recuperación se ha convertido en uno de los trabajos más gratificantes que realizamos en Construcciones Rabassa.
La restauración de un suelo hidráulico comienza con una evaluación del estado de las piezas: grietas, desgaste superficial, pérdida de color y piezas rotas o ausentes. En muchos casos, el desgaste es solo superficial y basta con un pulido profesional con máquina de diamante para recuperar los colores originales. Cuando hay piezas dañadas, se buscan reemplazos en almacenes de materiales recuperados o, si el diseño es muy específico, se encargan reproducciones artesanales a talleres especializados que mantienen las técnicas tradicionales de fabricación.
El proceso completo incluye la limpieza profunda con productos neutros, la reparación de juntas con mortero de cal —nunca cemento portland, que puede manchar las piezas—, el pulido en varias fases con discos de grano progresivo y, finalmente, la aplicación de un tratamiento impermeabilizante que proteja el suelo sin alterar su aspecto mate natural. Es fundamental evitar productos ácidos o abrasivos que puedan dañar irreversiblemente la capa decorativa, que tiene apenas unos milímetros de espesor.
Si durante una reforma descubres suelos hidráulicos ocultos bajo otro pavimento, nuestro consejo es claro: protégelos y consúltanos antes de tomar cualquier decisión. Un suelo hidráulico original bien restaurado no solo aporta un valor estético incomparable a la vivienda, sino que también incrementa su valor de mercado y conecta el espacio con la historia del edificio. En Construcciones Rabassa hemos restaurado decenas de suelos hidráulicos en Altea y alrededores, y cada uno nos recuerda por qué merece la pena preservar el patrimonio artesanal.